{"id":1380,"date":"2026-08-05T06:10:00","date_gmt":"2026-08-05T09:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/igrejapequena.com.br\/blog\/?p=1380"},"modified":"2026-08-04T16:28:05","modified_gmt":"2026-08-04T19:28:05","slug":"el-tiempo-pasa-y-nos-vamos-poniendo-viejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/igrejapequena.com.br\/blog\/el-tiempo-pasa-y-nos-vamos-poniendo-viejos\/","title":{"rendered":"El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos"},"content":{"rendered":"<p>Comienzo mi d\u00eda tomando estas pastillas. Al final del d\u00eda, tengo cuatro m\u00e1s.<\/p>\n<p>Hay una canci\u00f3n inmortalizada en la voz de la cantante argentina <a href=\"https:\/\/www.letras.com\/mercedes-sosa\/63290\/\">Mercedes Sosa<\/a> que dice as\u00ed: &ldquo;El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, y el amor no lo reflejo como ayer&rdquo;.<\/p>\n<p>El envejecimiento es una experiencia universal. Dicen que de nada tenemos seguridad en este mundo salvo de la muerte. Sin embargo (como bien dec\u00eda Spurgeon) no hay nada m\u00e1s incierto que la hora de la muerte. Entonces, si vos est\u00e1s vivo (y no habr\u00eda otra forma de que est\u00e9s leyendo este art\u00edculo), lo m\u00e1s seguro es que est\u00e1s envejeciendo y ese proceso, si no es interrumpido por enfermedad o accidente, se prolongar\u00e1 algunos a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p>La vejez no llega de golpe. Se va instalando silenciosamente. De repente, vemos que ya no recordamos los nombres. Que el cuerpo exige cuidado. Que los padres envejecen y\/o mueren. Que algunos proyectos dejan de ser sue\u00f1os y pasan a ser recuerdos.<\/p>\n<p>El verdadero choque no es perder la juventud; es descubrir que el tiempo ya no parece infinito.<\/p>\n<h2>La juventud vive de la ilusi\u00f3n de la reversibilidad<\/h2>\n<p>Mientras somos j\u00f3venes, creemos que casi todo puede ser perfecto. Como tenemos fuerza, energ\u00eda, vitalidad, el horizonte de la vida parece amplio y distante. Y, peor a\u00fan, reversible.<\/p>\n<p>Pensamos que siempre habr\u00e1 tiempo para pedir perd\u00f3n, reconstruir relaciones, cambiar de profesi\u00f3n o corregir decisiones. La madurez revela que existen acontecimientos irreversibles. El evangelio no promete devolver el pasado; promete redimir personas que tienen un pasado. Redimir, simplificando, es comprar un esclavo por un precio. Liberarlo y llevarlo a un nuevo plano que, en el caso de Jes\u00fas y la fe en \u00e9l, significa el Reino. Aqu\u00ed y ahora. Otras palabras similares, pero que, aunque no se acercan, sirven para explicar lo que quiero decir: Manumisi\u00f3n, Emancipaci\u00f3n. (En la emancipaci\u00f3n\/manumisi\u00f3n que conocemos, no se crearon las condiciones sociales necesarias para que el emancipado lograra tener una vida digna. Eso la redenci\u00f3n lo trata m\u00e1s profundamente, y eso importa.)<\/p>\n<h2>La Biblia no romantiza la vejez<\/h2>\n<p>En realidad, la Biblia no romantiza nada. Cuenta dos historias de formas conmovedoras: la perif\u00e9rica, que es el relato de acciones, decisiones, observaciones, consecuencias de las decisiones \u2014 buenas y malas \u2014 y micro actos de redenci\u00f3n alcanzando personas, familias, pueblos. Y tambi\u00e9n est\u00e1 el relato principal, que es la redenci\u00f3n hecha por Jes\u00fas en la cruz, apuntando a una redenci\u00f3n incluso de la creaci\u00f3n. Lo importante aqu\u00ed: Dios no abandona sus proyectos.<\/p>\n<p>Textos como Eclesiast\u00e9s 12 describen con realismo la decadencia del cuerpo. El Salmo 90 ense\u00f1a a contar los d\u00edas. Juan 21 muestra a Jes\u00fas anunciando a Pedro la p\u00e9rdida gradual de la autonom\u00eda.<\/p>\n<p>La Escritura honra las canas, pero nunca trata la vejez como un premio autom\u00e1tico ni como sin\u00f3nimo de sabidur\u00eda. Basta ver la multitud de personas mayores amargadas, iracundas, violentas, enojadas con Dios y con el mundo, viviendo en un inconformismo y resentimiento que caben bien en la adolescencia, pero no al final de la vida.<\/p>\n<p>Los cambios en la vida, pueden s\u00ed ser de orden violento o instant\u00e1neo &#8211; un ACV, una par\u00e1lisis, una traici\u00f3n, el trabajo que se pierde y cambia todo, en fin la lista es larga &#8211; pero los cambios sobre los cuales tenemos alg\u00fan tipo de poder son demorados y dolorosos. Por eso, generalmente, negamos la necesidad de ayuda o la importancia de ver que, haciendo lo mismo que siempre hicimos, no lograremos obtener resultados diferentes.<\/p>\n<p>Esos cambios requieren no solo un objetivo so\u00f1ado. Necesitan transformarse en un plan bien establecido. No algo del tipo &ldquo;De aqu\u00ed en adelante todo ser\u00e1 diferente&rdquo;. Ese estribillo que se repite a\u00f1o tras a\u00f1o en cierta TV p\u00fablica \u2014 el jingle de fin de a\u00f1o de la Rede Globo, el mayor canal brasile\u00f1o, que promete que el a\u00f1o nuevo lo cambiar\u00e1 todo \u2014 ya muestra, en febrero o marzo, que no es verdad.<\/p>\n<h2>Las consecuencias permanecen. La condenaci\u00f3n, no.<\/h2>\n<p>La Biblia est\u00e1 llena de personas que pecaron, obtuvieron el perd\u00f3n de Dios y tuvieron que continuar viviendo con las consecuencias de su pecado. Tal vez el ejemplo m\u00e1s claro sea el de David.<\/p>\n<p>Hay una edad en que descubrimos que ya no somos definidos por nuestros mayores aciertos ni por nuestros mayores fracasos. Somos definidos por la gracia con que Dios sigue escribiendo la historia a pesar de ellos.<\/p>\n<p>La historia de David muestra que Dios perdona sin borrar todas las consecuencias. Hay p\u00e9rdidas que permanecen hasta el fin de la vida. David no perdi\u00f3 solo al hijo que tuvo con Betsab\u00e9 \u2014 el embarazo de ella fue justamente lo que llev\u00f3 a David a enviar a Ur\u00edas al frente \u2014 sino que tambi\u00e9n enfrent\u00f3 una fractura de integridad y repercusiones prolongadas en la casa real.<\/p>\n<blockquote>\n<p>En el episodio de Betsab\u00e9, despu\u00e9s de que David pecara, la Biblia dice que el SE\u00d1OR envi\u00f3 a Nat\u00e1n a David (2 Samuel 12). Nat\u00e1n confronta a David con una par\u00e1bola y, luego, anuncia directamente las consecuencias: que la espada no se apartar\u00eda de la casa de David y que el hijo morir\u00eda, y que eso suceder\u00eda \u201cpor cuanto\u201d David actu\u00f3 de ese modo (2 Samuel 12:1-14).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Aun con eso, David no perdi\u00f3 el reinado, y no fue \u201cdescalificado\u201d como rey ante Dios: continu\u00f3 siendo uno de los l\u00edderes del pueblo jud\u00edo y, a pesar de las consecuencias, permaneci\u00f3 en el prop\u00f3sito divino.<\/p>\n<p>Creo que pocos logramos entender la actitud de David al levantarse del ayuno as\u00ed que el ni\u00f1o muri\u00f3 e ir a celebrar un banquete. Para el observador ocasional, eso suena a psicopat\u00eda, o al menos a desinter\u00e9s. Generalmente lo que se espera es que se haga duelo tras la muerte. \u00c9l no. Menos mal que tenemos la explicaci\u00f3n b\u00edblica. Por eso sugiero la lectura completa del episodio.<\/p>\n<p>El cristiano anciano puede llevar cicatrices profundas sin seguir viviendo como condenado. Y eso es realmente liberador. Romanos 8 y 1 Corintios 4 muestran que la palabra final sobre nuestra vida pertenece a Cristo, no a la culpa ni a los aplausos.<\/p>\n<h3>El envejecimiento desmonta la ilusi\u00f3n de autosuficiencia<\/h3>\n<p>La mayor p\u00e9rdida tal vez no sea la fuerza f\u00edsica, sino la autonom\u00eda. El cuerpo deja de obedecer, la memoria falla, otras personas pasan a cuidar de nosotros, la privacidad y la independencia dejan de ser un bien extremadamente preciado y cuidado para convertirse en moneda de cambio con el mantenimiento de la vida.<\/p>\n<p>Descubrimos que nunca fuimos realmente independientes; solo consegu\u00edamos esconder nuestra dependencia. Ahora ya no. La vejez se convierte en una especie de <em>humildad compulsoria<\/em>.<\/p>\n<p>Por ejemplo, el modo en que Jes\u00fas describe el futuro de Pedro muestra que la dependencia no siempre es elegida: en lugar de Pedro seguir el camino que quer\u00eda, habr\u00eda un tiempo en que ser\u00eda llevado \u201ca donde no quer\u00e9s\u201d. El cuerpo \u2014 y, por extensi\u00f3n, la voluntad \u2014 deja de ser el centro del gobierno, y la vida pasa a ser conducida por un llamado que lo trasciende. As\u00ed, la fragilidad no aparece solo como falla; se convierte en lugar de comuni\u00f3n con la gracia y con la misi\u00f3n, porque el \u201cyo\u201d ya no sostiene solo el peso del camino.<\/p>\n<h2>La iglesia local deber\u00eda ser el lugar donde la fragilidad encuentra comuni\u00f3n<\/h2>\n<p>A medida que la dependencia crece, se vuelve a\u00fan m\u00e1s necesaria una comunidad capaz de acoger confesi\u00f3n, arrepentimiento, duelo y limitaciones.<\/p>\n<hr>\n<p>No te enga\u00f1es, hasta el m\u00e1s perdido de los pecadores necesita confesi\u00f3n. Hay un <a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/internacional\/20260316\/11491494\/arqueros-ciervos-secretos-safari-humano-sarajevo.html\">libro<\/a> publicado recientemente sobre los francotiradores occidentales en Sarajevo en los a\u00f1os 1990. Tratar\u00e9 de eso en otro art\u00edculo.<\/p>\n<hr>\n<p>Volvamos al asunto del duelo, confesiones, limitaciones.<\/p>\n<p>En lugar de acoger confesi\u00f3n, arrepentimiento, duelo y limitaciones, muchas iglesias esperan que los mayores demuestren estabilidad permanente. La comuni\u00f3n de los santos deber\u00eda ser un b\u00e1lsamo justamente cuando ya no hay c\u00f3mo volver atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Y es en ese sentido que Mar\u00eda, puesta bajo los cuidados de Juan (Juan 19:26-27), es una buena ilustraci\u00f3n: ella es recibida, sostenida y amparada por alguien designado para no dejar la fragilidad aislada. Si hasta en ese momento, cuando la vida de Jes\u00fas estaba siendo llevada, Mar\u00eda no fue \u201cabandonada\u201d, sino entregada al cuidado, entonces la iglesia tambi\u00e9n debe aprender a hacer lo mismo con sus ancianos \u2014 no como favor, sino como expresi\u00f3n de amor que no depende de la fuerza de quien recibe.<\/p>\n<h3>Cristo da sentido al tiempo que queda<\/h3>\n<p>La esperanza cristiana no consiste en recuperar la juventud ni en escapar de la realidad. Consiste en descubrir que el tiempo, incluso cuando nos quita las fuerzas, oportunidades y autonom\u00eda, sigue perteneciendo a Dios. Cristo no elimina la finitud; \u00e9l impide que tenga la palabra final.<\/p>\n<p>Ahora, sin romantizar ni endulzar la p\u00edldora del envejecimiento, vamos a anclar la reflexi\u00f3n en 2 Corintios 4:16: \u201cPor tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de d\u00eda en d\u00eda.\u201d El cuerpo puede \u201cdejar de obedecer\u201d, pero la vida interior no queda sin gobierno: se va reorganizando, d\u00eda tras d\u00eda.<\/p>\n<p>Y el mismo tono pastoral aparece en Isa\u00edas 46:4: \u201cY hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportar\u00e9 yo; yo hice, yo llevar\u00e9, yo soportar\u00e9 y guardar\u00e9.\u201d Dios no se aleja cuando la capacidad disminuye; \u00c9l sostiene cuando la dependencia aumenta.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el Salmo 71:9-18 pone palabras en un duelo que es real: describe envejecimiento y declive, pero no calla el testimonio de amparo. La vejez puede doler \u2014 aun as\u00ed, la mano que sostiene no cambia.<\/p>\n<p>El envejecimiento, sin embargo, no es solo finitud \u201cgradual\u201d; hay d\u00edas en que llega una especie de noche interior. En el Alzheimer, la memoria se rompe, las palabras se pierden, y a veces el cerebro ya no parece alcanzar los est\u00edmulos como antes. En esos momentos, la promesa de Dios no es que la mente vuelva a funcionar, sino que \u00c9l guarda en paz a quien persevera.<\/p>\n<p>Tal vez llegue un d\u00eda en que nuestra mente ya no logre permanecer firme en \u00e9l. No es m\u00e1s una capacidad cognitiva que la persona controla, es algo sostenido por amor: por oraci\u00f3n, por presencia, por lectura, por m\u00fasica, por cuidado paciente.<\/p>\n<p>Cuando llega el tiempo en que \u201cni siquiera el cerebro parece responder\u201d, aun as\u00ed la comuni\u00f3n puede suceder por caminos que atraviesan el pensamiento consciente: una canci\u00f3n conocida, el tono de la voz, una frase del evangelio dicha con constancia, una oraci\u00f3n susurrada. Vi eso en personas que ya no hablaban por causa del Alzheimer, pero se conmov\u00edan \u2014 lloraban \u2014 cuando el nombre de Jes\u00fas era anunciado. No era performance: era vida sostenida por gracia, incluso en el l\u00edmite.<\/p>\n<h3>Conclusi\u00f3n<\/h3>\n<p>Envejecer es descubrir que existen decisiones irreversibles, p\u00e9rdidas definitivas y l\u00edmites que no pueden ser negociados. Es tambi\u00e9n percibir que nuestra dignidad nunca estuvo en la fuerza, en la memoria o en la capacidad de controlar la propia vida.<\/p>\n<p>Hay un momento de la vida en que ya no podemos volver atr\u00e1s. Pero a\u00fan podemos caminar hacia adelante. No porque el pasado dej\u00f3 de existir, ni porque las p\u00e9rdidas dejaron de doler.<\/p>\n<p>Caminamos porque Cristo entr\u00f3 en nuestra historia, incluso en esa parte que nunca lograremos reescribir. El tiempo sigue pasando. Seguiremos envejeciendo. Pero ya no caminamos hacia el vac\u00edo. Caminamos al encuentro de aquel que prometi\u00f3: &ldquo;Hasta vuestra vejez yo ser\u00e9 el mismo&hellip; yo os sostendr\u00e9.&rdquo; (Isa\u00edas 46:4)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comienzo mi d\u00eda tomando estas pastillas. Al final del d\u00eda, tengo cuatro m\u00e1s. 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