{"id":887,"date":"2021-12-15T07:51:57","date_gmt":"2021-12-15T10:51:57","guid":{"rendered":"https:\/\/igrejapequena.com.br\/blog\/?p=887"},"modified":"2021-12-15T07:53:03","modified_gmt":"2021-12-15T10:53:03","slug":"el-rey-olvidado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/igrejapequena.com.br\/blog\/el-rey-olvidado\/","title":{"rendered":"El rey olvidado"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">Es com\u00fan en nuestra cultura que, con la proximidad de las fiestas navide\u00f1as, nuestras mentes individuales se centren en pensar en reuniones familiares, regalos, reuniones, comidas \u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo cuando era peque\u00f1o la agradable sensaci\u00f3n de leve ansiedad que me produc\u00edan los d\u00edas previos a la celebraci\u00f3n navide\u00f1a. Ver los regalos que nuestros padres compraron y colocaron al pie del \u00e1rbol que hab\u00edamos cortado de un pinar no muy lejos con mi pap\u00e1. Sal\u00edamos en alg\u00fan veh\u00edculo que pudiera conseguir, \u00edbamos a alg\u00fan lugar donde hab\u00eda muchos pinos, eleg\u00edamos un gajo grande bonito y la cort\u00e1bamos. Luego lo llevamos a casa y lo metimos en la casa para luego ponerle los adornos. El olor a pino impregnaba toda la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Este rito (que se repiti\u00f3 durante unos a\u00f1os cuando era peque\u00f1o) marcaba la llegada de un momento muy especial. Era obvio que sab\u00edamos de memoria el significado de la Navidad. Est\u00e1bamos claramente conscientes de que est\u00e1bamos celebrando la encarnaci\u00f3n del Dios de la eternidad en un ser humano limitado, pero los recuerdos no son teol\u00f3gicos sino emocionales. Nada, en todo el a\u00f1o, pod\u00eda competir con la Navidad. Ni siquiera el D\u00eda de los Reyes (celebrado en Uruguay &#8211; formado sobre los pilares de educaci\u00f3n y gobierno laicos y liberales &#8211; el 6 de enero) donde tambi\u00e9n se recib\u00edan regalos; ni el cambio de a\u00f1o; ni el cumplea\u00f1os en s\u00ed. Nada, era tan deseado como la Navidad. Incluso con la llegada de la comercializaci\u00f3n y la mercantilizaci\u00f3n de las fiestas navide\u00f1as, nada compiti\u00f3 con ese sentimiento de calidez, esperanza, seguridad, conexi\u00f3n, intimidad, libertad, estabilidad y tantas otras cosas que nos trajo la celebraci\u00f3n navide\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>La cena de Navidad en s\u00ed (que fue, despu\u00e9s de todo, la culminaci\u00f3n de todos estos d\u00edas de espera) fue una fiesta en s\u00ed misma. Recuerdo que mi madre se ocupaba de comprar algunas cosas especiales meses antes. Quienes viven en lugares donde las estaciones est\u00e1n bien definidas saben que hay algunas cosas que cambian radicalmente de precio y disponibilidad a lo largo de los meses o, en el caso de primavera a verano, en unas pocas semanas. Aquellas cosas que ser\u00edan parte de la cena, eran guardadas y reservadas para esa \u00fanica cena. No siempre fue una gran cena, ya que los a\u00f1os 70 y 80 no fueron particularmente adinerados, pero sab\u00edamos que pod\u00edamos esperar algo diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron los a\u00f1os y si alguien me pregunta hoy por alguna comida o alg\u00fan adorno espec\u00edfico colocado en el \u00e1rbol, o si recuerdo un regalo de una manera espec\u00edfica, lamentablemente no lo recuerdo. Hice el ejercicio de tratar de recordar algunos de estos detalles mientras escrib\u00eda este texto, pero no puedo recordar ninguno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero recuerdo la felicidad. Recuerdo las caras iluminadas. Recuerdo la alegr\u00eda de mis hermanas, las sonrisas de mis padres. Recuerdo \u2026 todo lo bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Lenta y sigilosamente, la amargura de la vida, las rabias, las rabias, los odios se fueron acumulando. En alg\u00fan momento, el propio Rey fue olvidado y abandonado por completo y la fiesta nunca volvi\u00f3 a ser la misma.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Mi deseo, desde el fondo de mi coraz\u00f3n, es que esta Navidad, mi querido lector, se tome un momento para ver qu\u00e9 est\u00e1 en su poder para evitar que el Rey de la fiesta sea olvidado. De lo contrario, incluso con el nombre de &#8220;navidad&#8221;, solo estaremos celebrando su exilio del lugar del que nunca podr\u00eda haber sido exiliado: nuestra propia existencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es com\u00fan en nuestra cultura que, con la proximidad de las fiestas navide\u00f1as, nuestras mentes individuales se centren en pensar en reuniones familiares, regalos, reuniones, comidas \u2026 Recuerdo cuando era peque\u00f1o la agradable sensaci\u00f3n de leve ansiedad que me produc\u00edan los d\u00edas previos a la celebraci\u00f3n navide\u00f1a. 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